fbpx

Una imagen vale más que mil palabras...

perros felices – familias felices

MOCCA

Mocca fue adoptada por su familia un par de meses antes de comenzar a trabajar con nosotros. Llegó siendo una perra desconfiada, miedosa, con reacciones muy impulsivas ante algunas personas. Su familia quiso darle lo mejor, juntos construimos la confianza que Mocca necesitaba, enseñamos a sus tutores a entenderla y ella, no solo logró comprender lo que le rodea, sino que aprendió a comunicarse para conseguirlo.

Mocca afrontó y superó cada uno de los retos que le pusimos y eso hizo que se crease un vínculo muy especial con todos los miembros de su familia. Hoy Mocca es una perra feliz. 

– Cuando tu perro tiene herramientas para comprender y gestionar lo que le rodea está mucho más cerca de ser feliz –

Mocca es una border collie que ha mejorado mucho su gestión a los miedos
Trufa es una boyero de berna simpatiquísima que hemos educado,

TRUFA

Trufa llegó a su nuevo hogar cuando era tan solo una cachorrita. Tranquila, cariñosa y pachorrona, una perra sin miedo, sin estrés, con muy buenas capacidades sociales, sin problemas. 

Su tutora se puso en contacto con nosotros porque quería darle algo más a su compañera de vida, la posibilidad de comunicarse con ella, de construir y mejorar sus capacidades para adaptarse y desenvolverse en este nuevo entorno que le esperaba.

Trufa aprendió tantas cosas… a pasear tranquila, a gestionar las cosas que le generaban inseguridad, aprendió a confiar en su nueva familia y a superar todos los obstáculos que fueron presentándose.

Hoy es una perra segura, desenvuelta, autónoma y muy inteligente, con un vínculo verdaderamente increíble con su tutora, una perra feliz.

– Porque la ausencia de problemas no es sinónimo de felicidad, la felicidad se consigue con trabajo – 

LEO

Como muchos Border Collie, Leo tenía una fuerte obsesión con los juegos de cobro (pelota, palo o cualquier objeto que se lance y él pueda perseguir). Leo prefería un objeto a cualquier relación social con otro perro, además este tipo de juego generaba un bucle infinito de «tira y trae» que no veía el fin, lo que llegó a protagonizar la relación con sus tutores, relegando a un segundo plano la importancia del vínculo afectivo y la comunicación. 

Tras un tiempo de entrenamiento Leo empezó a liberarse de esa obsesión continua y comenzó a disfrutar del juego con otros perros, de largos paseos por el campo, de revolcarse en los charcos e intercambiar largas sesiones de juego y cariño con sus tutores. 

– A veces el árbol no te permite ver el bosque – 

Leo es un border collie que hemos adiestrado
Uno de nuestros clientes felices

BRUNO

Bruno era un cachorro de 5 meses cuando empezamos a trabajar con él. Mucha gente se pregunta si esta edad es la correcta para comenzar con la educación de un perro y sí, la educación debe comenzar desde el momento en que un cachorro llega a nuestra casa, además de la información previa que, idealmente, hemos obtenido antes de recibir a nuestro nuevo compañero de vida (raza, peculiaridades, cuidados veterinarios, educación…etc.).

Bruno aprendió a hacer sus necesidades en la calle, a pasear de forma tranquila, a comunicarse con su tutora y, lo más importante, a ser entendido. La comunicación mejoró tanto que las regañinas y los enfados se disolvieron y su relación con su tutora se transformó en un vínculo sano, basado en la confianza y el entendimiento mutuo. 

– Una buena convivencia necesita de una buena comunicación – 

Y muchos más...

únete a la familia cerescan

TE ESPERAMOS EN lAS REDES
Scroll al inicio
cookie
Utilizamos cookies

Podemos utilizarlas para el análisis de los datos de nuestros visitantes, para mejorar nuestro sitio web, mostrar contenido personalizado y brindarle una excelente experiencia en el sitio web. Para obtener más información sobre las cookies que utilizamos, accede a nuestra Política Privacidad