fbpx

«PROBLEMAS» DE CONDUCTA EN LOS PERROS: ¿SIEMPRE LO SON?

¿De qué hablamos en realidad cuando nos referimos a problemas de conducta? ¿Qué es una conducta inadecuada? ¿Cómo distinguirlas?  ¿Mi perro es «malo»? ¿Debo modificar todas las conductas indeseadas? ¿Cómo abordar su aparición?

Está claro que vivimos en la era de las etiquetas y clasificaciones, y los temas de perros no se quedan atrás: buenos, malos, reactivos, agresivos, dominantes, hiperactivos, seguidores, alfas…etc.
Por suerte algunas de estas etiquetas (obsoletas y reduccionistas) van cambiando y adaptándose a un criterio más actual, pero sigue existiendo un concepto generalizado y, muchas veces equivocado, alrededor del que se mueven ideas muy diferentes: ¿Qué es un buen perro?

Actualmente sigue estando muy presente la idea de que un buen perro es el que NO destroza, NO ladra, NO desobedece, NO revuelve, NO salta encima de la gente…vamos, el que NO estorba. Es decir, el perro que no nos molesta, que no nos impide seguir desarrollando nuestra vida (casi como si éste no hubiese llegado a ella).

Para ahondar un poco más en este concepto de «buen perro» es necesario hacer referencia a las «conductas inadecuadas», esos comportamientos que habitualmente determinan si nuestro perro es o no bueno. Pero ¿Qué son las conductas inadecuadas? ¿Existe un juicio perruno divino que las cataloga como buenas o malas? ¿Es mi perro un sucesor de Belcebú?

Os retamos a que analicéis los siguientes puntos:

 ¿Qué es una conducta inadecuada?

Cuando calificamos una conducta como inadecuada, deberíamos diferenciar entre aquellas que (1) son inadecuadas para la vida del perro o (2) son inadecuadas para nosotros. Esto tiene un trasfondo bastante importante, que analizaremos a continuación poniendo un ejemplo de cada una de ellas:

1) Conductas inadecuadas (para el perro): por ejemplo, ladrar a otros perros de forma exagerada al saludar. Esta conducta no solo es inadecuada porque pueda molestarnos o resultarnos pesada, sino porque su aparición impide que el perro se relacione de forma adaptativa y exitosa con otros perros. En este caso el ladrido está afectando el desarrollo de su salud social, es decir, el plano de su vida que tiene que ver con las relaciones sociales podría (dependiendo de la forma y frecuencia con la que aparezca) impedir que la salud social esté completa o sea suficiente.

2) Conductas inadecuadas (para nosotros): nuestro perro se ha encargado de redecorar la casa entera, mordisqueando todo lo accesible. Sí, es un perro, necesita morder, pero destroza todo lo que pilla. Partimos de este ejemplo suponiendo que muerde y destroza por gusto, no derivado de posibles problemas emocionales.

Si os fijáis, esta conducta no es, en absoluto, inadecuada para el perro, es más, seguramente sea positiva para el desarrollo de su salud física (fortalecer la mandíbula), emocional (descargar las frustraciones, eliminar estrés…) y cognitiva (entretenimiento autónomo, interacción con el entorno…), pero, obviamente, sí es inadecuada para nosotros.

¿Podéis ver la diferencia?

Y ahora…

 ¿Cómo debemos abordarlas?


Lógicamente es lícito querer modificar estas conductas, pero ¿Qué debemos tener en cuenta para cambiarlas?

Aunque este es un tema muy extenso, vamos a intentar esquematizar y recalcar 2 puntos importantes a la hora de gestionar la aparición de estas conductas.

1) La conducta NO ES LO MÁS IMPORTANTE.

A menudo nos obsesionamos con eliminar/modificar las conductas indeseadas (o lograr las deseadas) a costa de empeorar las capacidades físicas, emocionales, cognitivas o sociales del perro, causando a veces verdadero sufrimiento.
Por ejemplo, si yo quiero que Rufo deje de morder el mobiliario, y para lograrlo lo encierro en un pasillo sin acceso a ningún mueble, habré conseguido mi propósito, pero ¿a qué precio?

Siempre debemos valorar cómo afectarán nuestras decisiones a la salud emocional, física, social y cognitiva de nuestros perros. Y, por supuesto, debemos darle prioridad al bienestar y conservación de cada una de ellas frente a la consecución/eliminación de una conducta concreta.

*Si estás en este punto y no sabes cómo intervenir para modificar el comportamiento de tu perro sin dañar su salud, contacta con un profesional (comportamentalista, educador, etólogo…etc.).

2) La convivencia con un perro requiere tener CONOCIMIENTOS sobre perros.

Sí, esto que parece tan simple e ingenuo es, seguramente, el mayor error que cometemos a la hora de comenzar a compartir nuestra vida con otra especie.

Dar por hecho que sabemos cómo crear el entorno físico y social adecuado para el correcto desarrollo de un perro por haber visto un montón de perros a lo largo de nuestra vida, es como proponerse voluntario para construir un edificio por haber vivido ya en varios. NO se puede.
Para educar necesitamos conocimientos, conocimientos que nos ayudarán no solo a gestionar las situaciones o comportamientos que puedan surgir, sino a cubrir las necesidades de nuestro compañero canino de la única forma lícita y responsable que existe, sabiendo qué es lo mejor para él.

Sí, querido lector, para querer hace falta saber cómo hacerlo. Porque el amor y los cuidados, si no están adaptados al individuo que los recibe, pueden hacer mucho daño. Y esto no implica no mimar, no querer, no consentir. Implica hacerlo sabiendo qué se está tocando por dentro del perro, qué mejoramos, modificamos, minimizamos o estancamos haciéndolo y, por supuesto, llevarlo a cabo con la tranquilidad de no poner en riesgo la salud general de nuestros amigos caninos.

Desde Ceres Can os animamos a investigar, conocer, leer y estudiar más sobre perros. Y, claro está, un buen profesional puede enseñaros cómo querer bien a un perro lo que, estamos seguros, no os dejará indiferente.

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Linkdin
Compartir en Pinterest

¿Qué opinas?

Scroll al inicio
cookie
Utilizamos cookies

Podemos utilizarlas para el análisis de los datos de nuestros visitantes, para mejorar nuestro sitio web, mostrar contenido personalizado y brindarle una excelente experiencia en el sitio web. Para obtener más información sobre las cookies que utilizamos, accede a nuestra Política Privacidad